No se aceptan bebés, ni dulces ni premios

Hace unas semanas nos llegó por mail una invitación de parte de las maestras para asistir a una clase pública. Bueno, nos llegaron dos invitaciones: una para ir a la clase pública de nuestro hijo de 5 años y otra para la clase pública de nuestra hija de casi 3 años. Lo que saltó a la vista fue que al final venía una nota que decía: "Favor de no traer hermanos o hermanas bebés u otros parientes, dulces ni premios". Nos llamó la atención la forma de equiparar premios, dulces, bebés y parientes. Mi esposo y yo le explicamos a la coordinadora de preescolar, en 3 ocasiones, que mi bebé (de 8 meses) y yo vamos juntas a todas partes. Esto es por convicción, más allá de que no tuviera ayuda en casa estas semanas, de que no tengo familiares que me la cuiden y de que no la dejamos con personas que ella no conoce y con las que no se sienta a gusto. Es parte de nuestro estilo de crianza y el llevar a mi bebé conmigo día y noche forma parte de nuestros "core values". Es como un vegano que es invitado a una cena donde el menú tiene carne, leche y huevo. Claro, la asistencia es totalmente opcional pero al prohibirle que lleve su propia comida y no ofrecer un menú adaptado se le está colocando en una situación de desventaja a causa de su veganismo. De la misma forma a nosotros se nos aisló, lo que se traduce en discriminación.

Entendemos que no compartan nuestras creencias y principios pero nos gustaría que los respetaran. Nos gustaría sentirnos incluidos a pesar de esto y no aislados a causa de esto. La diversidad enriquece a la comunidad.

La formación de los niños

El argumento que me daba la coordinadora es que los bebés (¡no con su llanto sino con su simple presencia!) distraerían a los niños, en especial a su hermano o hermana, y que estos no podrían desempeñarse de la mejor manera. Yo me pregunto, ¿De qué forma están ayudando a que los niños desarrollen sus habilidades de concentración, autocontrol, resiliencia, etc. si se controla el ambiente de esta manera? Además, si esa fuera la razón fundamental detrás de la regla de “No bebés en clases públicas”, habría que ser exhaustivos para que realmente funcionara: No bebés, no señores con bigote, vestir colores neutros, no mujeres embarazadas, no joyas llamativas, no tacones, no papás pelones, no pelirrojos, no bolsas llamativas, no tacones extravagantes, etc.) Así cuidarían verdaderamente que se minimizaran los distractores al máximo porque a un niño le podrá dar igual si está un bebé en su salón, mientras que podrá distraerse con la panza de embarazada de la mamá de su amigo o con la corbata del papá de su amiga.

Pero volvemos a lo mismo… ¿cuál es el objetivo de llevar a cabo clases “públicas”? Lo pongo entre comillas porque se invitaba a los padres de 3 niños por día, durante 2 semanas. El objetivo que comentó la coordinadora era el de mostrar a los padres cómo se desenvuelven los hijos durante una clase en un día cualquiera. Yo pienso que el distractor número 1 de los hijos en el salón de clases es la presencia de mamá y papá. Además, es muy raro que un niño se comporte igual que siempre lo hace si se aparece su papá y/o su mamá en el salón. Si este es el objetivo, se lograría mucho mejor instalando cámaras en los salones o tomando video, para después mostrar a los padres.

Sin embargo, las clases públicas son también una oportunidad de crecimiento para los hijos. Yo creo en los niños, creo en las personas. Creo que la educación no se trata de eliminar los estímulos sino de ser un modelo confiable y una base segura para que los niños puedan explorar el mundo, responder a los estímulos, adaptarse y crecer.

El derecho de los padres

Nadie más que papá y mamá son responsables al 100% de su hijo menor de edad. Y si un niño es todavía muy pequeño para ir a la escuela, no es para que se quede en casa con una nana o en una guardería (cuando no es decisión de los padres), sino para que crezca en autonomía a un lado, o encima de, su madre o cuidador primario.

Como institución educativa, están al servicio de la formación de los hijos y tienen el deber de mantener un ambiente propicio para el aprendizaje. No así el derecho de negar el acceso a los bebés que acompañan a sus padres. Esa es una decisión que no es suya. Si el padre y/o la madre prefieren dejar a su bebé en otra parte, con alguien más, mientras asisten a algún evento del colegio, están en su derecho. Y se hacen responsables de las implicaciones y consecuencias de estas decisiones. No así el colegio.

Hay lugares o eventos que son prohibidos para menores de edad porque así lo establece la ley, y es pensando en su propio bienestar integral. Pero no creo que una escuela sea un lugar peligroso donde corra algún riesgo la salud o el bienestar de un bebé que acompaña a su papá o mamá.

Las necesidades de los bebés

En el último siglo se ha estudiado y descubierto bastante sobre los bebés, sus procesos de desarrollo y sus necesidades. Se ha profundizado en el apego infantil y en cómo facilitar el que los niños desarrollen un apego seguro (aquí se puede leer el artículo que publicamos sobre lo básico del apego). También se ha fundamentado sobre la exterogestación, cuyos expositores explican el hecho de que los bebés nacen prematuros fisiológicamente y necesitan culminar su desarrollo en contacto con su madre. Como institución educativa, cuyos miembros se han dedicado a conocer y potenciar el desarrollo de los niños, las reglas y políticas deben ser congruentes por el bien de sus alumnos y futuros alumnos. En países de primer mundo se ha alargado la baja por maternidad y se ha concedido tiempo de baja por paternidad precisamente porque papá y mamá son insustituibles y no deben estar obligados ni presionados para dejar a sus hijos pequeños.

Tuvimos el privilegio de vivir en Brasil durante un hermoso año. Y ahí se usa el término “crianças de colo” para referirse a los niños “de brazos”, niños que por su edad o alguna otra razón no pueden caminar por sí mismos. Los adultos que van con “crianças de colo” disfrutan de las mismas facilidades que las mujeres embarazadas, las madres lactantes, los adultos mayores de 60 años o que quienes tienen alguna necesidad especial.

Sí, es el paraíso de las familias en crecimiento, y a eso deberíamos aspirar como cultura. No a aumentar la separación del bebé y su madre o padre ni el desapego en la crianza de los hijos, fuente de diversos problemas actuales como la violencia, la falta de capacidad de compromiso y la falta de capacidad de interdependencia en la vida adulta.

Los bebés también forman parte de la comunidad

Varias veces me han dicho en eventos, en el súper, en la calle: “Para qué te lo traes, está muy chiquito”. Y es que estamos convencidos de que teniendo a sus cuidadores como modelo e interactuando con ellos durante sus experiencias es como un bebé se descubre a sí mismo y va formando su personalidad.

Por otra parte, hace falta normalizar la presencia de los bebés en la ciudad. Los bebés no van encerrados en sus casas o en guarderías, van allá donde están sus padres. Van en el mundo, aprendiendo, descubriendo cómo funcionan la vida y las interacciones sociales. Siempre o en la gran mayoría del tiempo con la presencia de quien es su base segura, hasta no lograr mayor autonomía.

Con gran poder viene una gran responsabilidad

Como colegio tienen el poder de influir y modificar la cultura. Es mucha responsabilidad la que tienen en sus manos. Cuando nos encontramos en una posición de autoridad, el principal cuidado que debemos tener es no abusar de ella. Así, permanecemos fieles a la vocación de la institución educativa en un ambiente de respeto, flexibilidad y tolerancia. Solo así tendremos ciudadanos con esas mismas características.

En México tenemos la suerte de disfrutar ya de esta apertura en algunos lugares, pero aún tenemos mucho trabajo por delante para lograr que se vea al “bebé de brazos” como parte de su cuidador, así como una mujer embarazada no puede separase de su hijo. No se puede negar la entrada a un bebé y esperar que su madre se sienta bienvenida.

Testimonios

 

"Acudí a una capacitación en la escuela de mi hijo, como alumna por un día, debido a que él lleva un sistema diferente a la SEP y para entenderlo los papas pasamos de 8am a 1pm un día de trabajo exacto como ellos lo hacen, yo lleve a mi bebe de 5 meses en ese entonces. Al final mi hijo me entregó mi certificado." - Mara Hernández

 

"Mi foto con Nico, mi bebé mayor de un año en ese entonces, lo especial de las fotos es la circunstancia, tenía que ir a sacarme sangre para unos análisis y estaba sola ese día, mi niño pensó que la visita al lugar de las agujas era para él y se puso mal, así que saqué mi fular, me lo puse a la espalda y así pudieron sacarme sangre, sin la herramienta del porteo ese día no hubiera sido posible (y era urgente y necesaria la toma de la muestra) porque cuando intenté cargarlo con un brazo para que me sacaran sangre del otro él se movía y pataleaba muy feo, me hubieran lastimado." - Diana Galguera

 

 “No tengo con quien dejar a mi hija para poder hacer deporte, así que al menos trotando hacemos los 5 km.” - Marian Tovar

“Recientemente fui a un congreso de Tanatología con mi bebé de 5 meses. Entre el rebozo y la mochila pudimos asistir a casi todas las conferencias durante tres días. El problema fue que no había cambiadores para el pañal y eso sí fue un show. Aun así tanto organizadores como participantes fueron muy empáticos con nosotras.” - Ale Xilonen


"Yo trabajo en un laboratorio y ahí llevó a mi bebé, en la foto se ve que yo uso cubrebocas pero es más bien para evitar que mis aerosoles contaminen el medio que estoy preparando mas no porque haya algo tóxico." - PhD. Alina Ordóñez

“Yo di una plática en él kinder de mi hija y como no tenía con quien dejar a mi bebe me lo puse en mi bandolera y así dimos la plática de primeros auxilios... También he predicado en mi iglesia con mi bebe en la espalda jijiji... Y cuando mi hermano estuvo grave todo el tiempo traje a mi bebe en fular en el hospital” - Julia Hernández

"He hecho muchas cosas con mis hijas al fular, desde subir al cerro de las mariposas hasta hacer y vender tacos en una kermese... Es lo mejor, así están conmigo, se sienten y saben incluidas en nuestras actividades, y sobre todo cuidadas por mamá." - Dra. Adriana Ortega

“La llevé a una conferencia y me negaron la entrada. Lloré de coraje pero al día siguiente hablé con la organizadora y me dijo que tenía razón, me pidieron disculpas y me regalaron un libro y el dvd de las conferencias.” - Katya Bello

"Mi esposo y yo somos médicos internistas, tuvimos a nuestro primer bebé en el tercer año de la especialidad así que compartió muchos momentos con nosotros. Entre los menos habituales fue una sesión de residentes en el Convex, cuando Carlitos tenía 6 meses y no teníamos con quien dejarlo. Fuimos a la sesión con el, nos sentamos discretamente en las sillas de atrás por cualquier inconveniente. El bebé se portó muy bien, solo se puso inquieto un momento en que lo saqué pero después regresó como si nada. El resto de los residentes lo recibieron de muy buena manera. No tengo foto de ese día, esta foto es del día que nos graduamos a donde obviamente nos acompañó también." - Dra. Gaby Miranda

“No tengo foto de eso pero van dos veces que tengo conmigo a mi bebé mientras canto en la Iglesia, subí al coro la primera vez con mi esposo y la segunda yo sola y ahí mismo se durmió mi bebé mientras lo cargaba cantando.” - Silvia Garza

No es extremismo, es simplemente vivir de acuerdo a nuestra naturaleza humana.

 

      

Agradezco a todas las mujeres que con tanto gusto brindaron su apoyo enviando fotos y comentarios para esta publicación. Además de las personas ya citadas, quiero dar las gracias a Dania Tapia, Alejandra Zúñiga, Goretti Treviño, Silvia Quintanilla, Clao Macías, así como al resto de las participantes.

← previous post next post →

Nuestras marcas