Cuestiones sobre la elección del tipo de parto

Extracto de texto escrito por Carmen Alcântara, psicóloga y psicoanalista por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo. Traducción del Portugués por Fernanda Rodríguez.

Creo que es importante señalar algunos datos para que las mujeres que están embarazadas puedan hacer una elección sobre el tipo de parto (via vaginal o cesárea), dentro de sus condiciones de salud, lo más consciente y responsable posible.

En primer lugar vamos a las ventajas del parto normal (vía vaginal), recordando que me refiero al parto realizado en un hospital, con todo el soporte médico y técnico necesario.

Ventajas del parto normal:

  • Al no ser una cirugía, la recuperación es mucho más rápida.
  • La rápida recuperación permite a la madre estar más tranquila, lo que favorece la rapidez con que llega el comienzo de la lactancia (la bajada de la leche).
  • La alta del hospital es también más pronto y, por lo tanto, hay menos riesgo de infección hospitalaria para la madre y el bebé. La mujer puede regresar más pronto a su rutina, inclusive a sus ejercicios físicos.
  • Si la mujer llega a sufrir de mioma, en la eventual necesidad de cirugía, ésta será más fácil pues después de una cesárea hay mayor riesgo de tener adherencias.
  • El relajamiento de la musculatura pélvica durante el parto no altera el desempeño sexual, principalmente después de una episiotomía bien hecha.
  • Los pulmones del bebé son comprimidos al pasar por el canal vaginal y eso impide que tenga dificultad respiratoria neonatal, muy común en bebés nacidos por cesárea.
  • El sentimiento de recompensa para la mujer es enorme, ¡por su propio esfuerzo y el de su hijo! El dolor existe, es real, pero absolutamente soportable. Es también un dolor que no deja recuerdo (literalmente se olvida), la recompensa es mucho mayor.
  • El sentimiento de cercanía y de que la mujer tiene la fuerza de una “leona” fortalece el vínculo y la seguridad de poder cuidar y proteger al hijo. Tal vez por eso las investigaciones apuntan a un porcentaje mucho menor de mujeres que desarrollan depresión post-parto en partos normales que en cesáreas.

Es lógico que los partos normales también ofrecen riesgos y tienen contraindicaciones: en embarazos de alto riesgo; en mujeres que tienen pelvis estrecha en relación con el bebé; presión alta; diabetes; cuando el bebé está en posición pélvica u otras situaciones en que se necesita una cesárea para no poner en riesgo a la madre y/o al bebé. En estas situaciones, la cesárea puede significar la diferencia entre la vida y la muerte e es extremamente necesaria.

Pero aquí me quiero referir a ciertas situaciones que se están volviendo rutinarias en varios consultorios, donde las pacientes quieren la cesárea porque es más fácil, porque quieren determinar la fecha de nacimiento de su hijo por ser más conveniente para ellas o para su familia o por querer homenajear a algún familiar nacido en esa fecha, sin tomar en cuenta los riesgos que el bebé corre si nace antes de su fecha. Platicando con algunos ginecólogos, me cuentan que tienen que argumentar sobre los riesgos y muchas veces negarse a hacer el parto si la paciente insiste en pre-determinar la fecha.

Vamos entonces a enumerar los riesgos de una cesárea, algo que casi nadie menciona, para que cuando fuese posible la opción, la mujer pueda hacer pleno uso de su capacidad de discernimiento y de una libertad consciente. En caso de que ella encontrara objeciones de su médico para hacer parto normal, no habiendo razones muy claras, se puede optar por escuchar una segunda opinión.

Riesgos de la cesárea:

  • El riesgo de muerte materna es 16 veces mayor que en un parto normal.
  • Los dolores después de la cirugía son del corte en la panza  y de la manipulación de la cavidad abdominal.
  • Aumento de riesgo en relación al parto normal de infección, inflamación, hemorragia y pérdida del útero.
  • Aumenta en casi 100% la probabilidad de otro parto por cesárea.
  • Riesgo de queloides y adherencias.
  • Riesgo de que el bebé nasca antes de tiempo por error en el cálculo del embarazo y, como consecuencia, mayor probabilidad de pulmones inmaduros y posible internación en Terapia Intensiva Neonatal.
  • Mayor dificultad respiratoria en el bebé recién nacido.
  • El bebé tiene mayor riesgo de sufrir intervenciones como: aspiraciones nasogástricas, reanimación, intubación y respiración artificial.
  • Mayor probabilidad de sufrir depresión materna.

Por todo esto, pensando en pros y contras, es posible desde mi punto de vista tener más capacidad para enfrentar algo que la naturaleza nos dio, algo que se llamó normal y que ahora de tan raro se está volviendo casi anormal… así como todo lo que hoy en día demanda trabajo y un poco de sacrificio para salir de la zona de confort. Con todo, cada uno conoce sus límites y la idea aquí es hacer pensar.

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