Por qué ahora duro y dale con el tema del apego

Hace algunos días me tocó ver en la calle una escena que me pareció horrorizante. A grandes rasgos, se trataba de una niñera (que muchos llaman nana o nanny) apartando a un niño de su madre mientras ésta hablaba por teléfono. Por lo que se podía ver, era una llamada telefónica informal y la madre se notaba intrigantemente relajada, sonriendo y platicando mientras ignoraba a su hijo. El niño, que tenía alrededor de dos años, intentaba ir con su madre mientras lloraba y la llamaba con un desgarrador "¡mami, mami!". Su madre, como si niño y niñera no existieran.

Me dejó pensando, ¿será tan poca (o errónea) la información que tienen las madres en general sobre la forma en que la relación que establecen con sus hijos moldea su cerebro y a fin de cuentas su persona?

"El cerebro está diseñado para estar en relaciones de apego, cruciales para el desarrollo básico - y óptimo - del mismo." - Schore, 2000

Quiero pensar que es la falta de información lo que permite este tipo de situaciones porque, como dice mi mamá, si no sabes, te enseño; si no puedes, te ayudo; pero si no quieres, no habrá nada que yo pueda hacer.

Por tanto, éste es el primero de una serie de posts que estarán destinados a esclarecer el trascendental tema del apego infantil. Un tema que, por su repercusión en la vida familiar y en el adulto en el que se convetirá aquel bebé, cualquier padre y madre debería conocer al tener hijos. Desgraciadamente, no todos tienen los recursos a la mano y, tras el bombardeo de datos, sugerencias, opiniones y consejos que reciben durante el embarazo y los primeros años sobre cómo tendrían que estar haciendo las cosas, es común que se sientan atiborrados y confundidos. Abordaremos, entonces, el apego infantil por partes, desmenuzado para su fácil digestión.

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